El duque de Windsor el rey golpista
Escrito el 22 abril 2010 por admin
Eduardo VIII y su mujer Wallis se nos han vendido, como ejemplo de amor, el rey que por amor renunció a un trono, y la pareja como icono de elegancia de una alta sociedad que ya se fué. Cuando con el tiempo la leyenda empezó a tener graves fisuras, como la alargada sombra del nazismo, la BBC corrió a poner un paño que cubriese las mismas con un docudrama que mezclaba realidades con auténticas invenciones. La realidad tozuda es mucho más interesente.
Eduardo VIII como la mayor parte de la aristocracia y sobre todo la realeza vé en el nazismo un movimiento afín, contenedor del comunismo, máxime tras el asesinato del zar y su familia en una Gran Bretaña aristocrática que aún no se ha abierto a la democracia . Es simpatizante nazi y no duda en decir públicamente de su patria y de Francia que son “democracias de pacotilla” y un rey dispuesto a utilizar su poder y no a ser meramente representativo en sus funciones. Es además una figura muy popular cada paso dado ha sido el paso que daría un lider político en busca de votantes en todo lugar y clase, no un rey meramente representativo. Y además está inexorablemente unido a Alemania, como el resto de su familia no dudaban en utilizar esa lengua entre ellos, algo lógico habida cuenta de que el origen y apellido familiar era alemán y hubo de cambiarse en la Primera Guerra por el de Winsdor.
Por todo ello es considerado peligroso por el gobierno conservador , ante la toma de Renania por Hitler, Eduardo amenazó al primer ministro Baldwin con abdicar al si criticaba a Alemania, es entonces cuando Baldwin, que tiene que aceptar esa condición impuesta por el rey, se prepara a intentar echar a este.
No podía hacer que se repitiera una división entre el poder del parlamento y la corona, como sucedió hacia siglos ,en la época de Cronwel, y menos exponerse a una guerra civil por tal motivo. Así la baza del matrimonio con Wallis Simpson será bien acogeda y mejor utilizada. Eduardo presionó con que quería casarse con una mujer norteamericana divorciada una vez y con la que se había relacionado en público estando aún casada, Baldwin le responde con una amenaza de dimisión del gobierno en pleno, Eduardo se retracta y dada su amistad con Winston Churchill, que entre bambalinas no duda en intervenir, presenta a Baldwin como alternativa un matrimonio morganático, en el que él permanece como rey pero los hijos si los hubiera no heredan la corona ni la madre título albuno, algo a lo que Baldwin se niega. Eduardo decide entonces presentar una consulta popular,algo tan naif como efectista, “ ¿ a quien preferís al gobierno o a vuestro rey?”, lógicamente Baldwin le impide hacerlo. Así por segunda vez en la historia el Parlamento está limitando el poder del rey en Inglaterra y evitando tras el telón un golpe de estado.
La presión es grande y el rey termina por leer el discurso de abdicación, dicen que en Francia Wallis comentó ¡que estúpido, no tenía porqué hacerlo!. Se producen manifestaciones fascistas con su líder Mossley a la cabeza de tres mil camisas negras amenazando y pidiendo la cabeza de Balldwin y apoyo para el rey exigiendo que la abdicación se someta a la voluntad popular.
Pero la pareja se casa en la intimidad sin la presencia de la familia real, tiempo después y tras una luna de miel que a su paso por Venecia retrata a un Eduaardo saludando con el saludo fascista a la gente, regalos de bodas de Hitler de lo más personales, estancia en Alemania, en el cuartel general de las SS, saludando al estilo nazi, con Himmler inspeccionando las tropas SS y otras miles de muestras de falta de neutralidad y abierto nazismo, se le ofrecen dos dignas salidas, un puesto en Gales u otro en Francia, eligió este último, y así pasó a ser enlace de la delegación militar en París. Desde ese puesto no dudó en traicionar a su patria ofreciendo a Alemania informes sobre la permeabilidad de la defensa francesa. Mientras tanto el papel de su amigo Winston Churchill, es el de apestado, alejado del gobierno por su propio partido tras su actuación nefasta con el rey y solo saldrá del ostracismo cuando propugne la guerra con Alemania.
Durante la Segunda Guerra Mundial Eduardo puede desde su alto puesto enviar un detallado informe a los nazis sobre la defensa francesa. Churchill decide enviar a la pareja lejos, a las Bahamas y alejarlos del escándalo de tener un rey quintacolumnista en plena guerra(1940) allí como gobernador otra vez se vé inmerso en el escándalo, esta vez sería un crimen de alta sociedad , muy sonado en su época.
Todo el pasado nazi del que fue rey Eduardo VIII fue borrado a petición de su hermano Jorge VI al MI6 y la historia de amor era un buen ingrediente para obviar un episodio que ponía en cuestión la monarquía británica, y la política de entonces. Más tarde se realizaría un edulcorado, supuesto documental novelado donde se negaba la relación bien documentada del duque con el nazismo, su traición a Inglaterra, aduciendo que no se había encontrado documentos que probaran que quería imponerse como primer ministro de una república nazi impuesta por Alemania. Atrás quedaba su auténtico papel y el de su esposa, amante de Ribentropp: Wallis, auténtica fuerza motora en la ambición de un hombre algo limitado intelectualmente.
Cuando leyó la abdicación, Wallis no perdonó la falta de empuje del que sería su marido, pero no dejó de intentar colocar al mismo como rey. Siendo menor de edad Isabel, hay cartas y documentos abundantes de Wallis a sus amigas con objeto de comprar una mansión en Inglaterra para imponer a Eduardo frente a la entonces menor y supuestamente incauta Isabel. La mujer, o el hombre, según Truman Capote, era una persona sumamente ambiciosa, su primer matrimonio con un marino la obligó a pasar por un burdel oriental con el fin de que la enseñaran artes amatorias, se divorció y casó con un empresario con relaciones en Inglaterra. Allí se haría amiga de una de las gemelas Vanderbilt, lady Turness, que era entonces la mujer casada que alternaba con Eduardo. Ella sería su rápida sucesora en un viaje de su amiga en los favores del rey, la gente aceptaba esa relación como una amante dieciochesca, el rey se había movido demasiado en sociedad, en casinos, fiestas y todo tipo de diversiones acompañado con mujeres como para tomar de otra forma tal cosa.
En cuanto al tipo de relación íntima que pudieran tener tanto el mayordomo de Eduardo que dijo que no tenían relaciones sexuales, como el mismo Churchill descartó las mismas. Siendo así ¿qué unía a ambos máxime cuando amigos de Eduardo sentían malestar por los malos modos con los que trataba a su marido. Habida cuenta de que Wallis sí fue amante de Von Riventropp por un breve tiempo no deja de ser cierto que a partir de su matrimonio no tuvo otra compañía masculina que que la de gays adinerados, como el primo de Barbara Hutton, Jimmy Donohaue. Creadora de la frase más repetida y definitoria de una época y clase social “nunca se está suficientemente delgada ni se tiene suficiente dinero” aun hoy día esa extraña pareja permanece como icono de elegancia y estilo, evocado con nostalgia por socialités retros. La realidad más prosaica es la de una familia real cargada de taras genéticas y con carencias psicológicas muy graves y una arribista ambiciosa en un momento decisivo de la historia. Será tras la Segunda Guerra Mundial cuando se democratice Gran Bretaña, y la aristocracia vea limitado su poder y la clase media tenga el suyo cuando se haga un bonito romance de lo que fué un fallido golpe de estado del rey al Parlamento. En suma la leyenda donde los heroes y los villanos cambian de papeles, y la historia de un sistema pre democrático con un rey ambicioso y estúpido en una historia de amor y lujo. Todo ello en el tapete donde en lugar de las fichas de casino que tanto gustaban a la pareja era el mapa de Europa, enfrentada a los totalitarismos y al imperio norteamericano.
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